Samantha Bush, una joven de 22 años cansada de la sobreprotección de su mamá, le avisó que se iría de paseo al Gran Cañón, en Arizona, Estados Unidos, junto con su novio.

Obviamente, su mamá, muy preocupada, le dijo que era peligroso e intentó convencerla para cancelar el viaje, pero no pudo.

Para curar a su mamá y evitar que la siguiera sobreprotegiendo,  la joven no tuvo mejor idea que sacarse una foto simulando estar cayendo desde un precipicio y enviársela a su mamá, que casi se desmaya al ver la imagen.

En realidad, Samantha no estaba a punto de caer sino que estaba parada sobre una plataforma que estaba más abajo de la roca de la que se sujetaba.

“Mamá se sintió aliviada cuando supo que se trataba de una broma, pero al principio se enojó mucho”, comentó la joven al sitio ABCNews.com.

Una broma bastante pesada.

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