No todo es malo.

¿A quién no le ha pasado que la mamá lo regañe por estar mucho tiempo frente a la televisión jugando videojuegos?

A Gryffin, un niño de apenas 10 años de edad le pasaba lo mismo hasta que demotró que tanta afición servía en la vida real.

El pasado 27 de julio iba por una carrertera de Estados Unidos junto a su abuela y su hermano menor de tan solo cuatro años. De repente el carro perdió el control, la abuela del niño sufrió un infarto y a más de 100 kilómetros por hora podría pasar lo peor.

De inmediato y con la frialdad de un adulto, tomó el volante y manejó el carro hasta llevarlo a un lugar seguro.

Cuando llegó la policía le preguntó al niño sobre cómo había hecho para llevar el carro hasta un lugar seguro sin siquiera tener el pase para conducir y su respuesta fue contundente: su maestría la aprendió jugando el famoso videojuego de carreras, “Mario Kart”.

RELATED POST