Ocurrió en Taipéi, Taiwán. Un jabalí entró en un aparcamiento de la ciudad y después de olfatear un Volvo 940 que estaba aparcado, lo montó durante casi dos horas.

La pasión entre el jabalí y el coche acabó cuando veterinarios del zoológico local le aplicaron dardos tranquilizantes. Algunos expertos dicen que el coche podría haber transportado hembras de jabalí en algún momento y el olor hace que los machos entren en celo.

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