Motivos para cambiar el nombre puede haber muchos, bien porque no te agrada el mismo o quieres cambiar tu identidad para escapar de tu pasado. Pero, en Tailandia, la gente lo hace por otra razón: atraer la buena suerte.

Un caso puntual es Baramee Thammabandan, de 46 años, antes conocido como Teerapol Lilitjirawat. No suenan muy carismáticos que digamos, pero el cambio fue enorme para el señor Baramee. Hace unos 10 años, sufrió un gran infortunio cuando su negocio de ropa se quebró.

Su vista empeoraba, no podía manejar sus asuntos, y para colmo su esposa lo abandonó. Entonces hizo lo que es habitual en Tailandia: se cambió el nombre. “Quería convertirme en una nueva persona”, dice hoy el delgado y perfectamente afeitado Baramee. Irónicamente, su nombre significa “carisma”.

Ahora, Baramee tiene precisamente un negocio próspero: le cambia el nombre a la gente. En ese sentido se podría decir que trae más suerte cambiarle el nombre a otro que a uno mismo.

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