La depresión es uno de los trastornos mentales que con mayor frecuencia está afectando a la sociedad. Más allá de una simple tristeza, esta enfermedad es como un cáncer mental que poco a poco carcome los pensamientos y emociones de quien la padece. Hoy en día es muy común escuchar hablar del tema, sin embargo, no lo es tanto cuando se habla de depresión vaginal.

Sí, tal y como lo lee, la depresión vaginal existe y también se le conoce con el nombre de vulvodinia. En diálogo con RCN Radio, la psicóloga Lorena Polanía, explica que la enfermedad consiste en un fuerte dolor ubicado en la zona genital femenina “que según el testimonio de las pacientes que lo sufren, lo sienten como un ardor y sensibilidad extrema, inflamación y picazón”. Además, cualquier mujer podría pasar por esta situación.

La razón para denominarla como depresión vaginal es precisamente porque que no hay una causa aparente. “En los exámenes médicos y orgánicos no se evidencian infecciones, bacterias, candidosis, afección cutánea o alguna enfermedad de transmisión sexual”, expresa Polanía.

Sin embargo, ciertos estudios indican que algunos problemas como hipersensibilidad en los nervios de la zona genital y/o algunos cambios hormonales podría ocasionar el problema, sin embargo, de acuerdo con la experta, esta situación es muy poco frecuente.

Por otro lado, La Asociación Nacional de Vulvodynia en Estados Unidos, entrega como posibles causas o por lo menos, los posibles factores que “contribuyen con el desarrollo de la enfermedad”, además de los dos anteriormente mencionados por Polanía a una debilidad muscular del piso pélvico y lesiones o irritaciones de los nervios que transmiten el dolor de la vulva a la médula espinal. Teniendo esto en cuenta ¿cuál es el tratamiento a seguir?

Lo primero es consultar con el médico para descartar que las molestias no sean producto de otras patologías.

“Si los resultados concluyen que efectivamente se trata de depresión vaginal, algunos especialistas recetan antidepresivos que pueden generar distensión y mejorar la molestia, sin embargo, esto solo es parte del proceso. También se pueden formular desinflamatorios y geles que mitigan el malestar. Otros terapeutas recomiendan las relaciones sexuales, que aunque pueden ser dolorosas al principio, van a liberar endorfinas, lo cual finalmente ayuda en la mejora del problema”.

Fuente Sistema Integrado Digital

RELATED POST