Se llamaba Stewie, tenía ocho años y era el gato doméstico más largo del mundo. Medía 1,22 metros de la nariz a la cola.

Murió en Reno, Nevada rodeado por su familia después de una larga batalla contra el cáncer, dijo su dueña, Robin Hendrickson.

El Libro de Records Guinness declaró a Stewie el gato más largo del mundo en agosto del 2010, tras certificar que medía en 123,19 centímetros.

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