La revista ‘The Week’  publicó una lista de 10 secretos y curiosidades del Vaticano.

1. Exorcismos regulares

En la Ciudad del Vaticano el diablo se considera activo. El padre Gabriele Amorth, exorcista en jefe de la Iglesia, pretende expulsar a más de 300 demonios al año más allá de los límites de su oficina del Vaticano. Solo en Italia hay unos 350 exorcistas que operan en nombre de la Iglesia Católica.

2. ‘Paraíso’ de ladrones

Tiene el índice de criminalidad más alto del mundo. La gran cantidad de turistas que van a conocer la ciudad, convierten el Vaticano en un ‘paraíso’ para los ladrones. Esta ciudad no tiene prisión y cuenta con un solo juez.

3. No se absuelven todos los pecados

Mientras los sacerdotes pueden absolver pecados tan graves como el asesinato (de acuerdo con la Iglesia), hay cinco pecados específicos que requieren la absolución de la Penitenciaría Apostólica.

4. Se puede leer el correo del Papa

Cualquier persona que lo desee, puede leer las correspondencias de cada papa durante los últimos 1.000 años, con un únic requisito: la gente tiene que saber exactamente lo que está buscando. Son 22 kilómetros llenos de archivos.

5. A los papas les gustan los SMS

Durante su mandato, el papa Benedicto XVI enviaba de forma rutinaria mensajes de texto de sus homilías a los suscriptores móviles en todo el mundo, y en 2009 el Vaticano abrió un canal oficial de YouTube para mostrar varias direcciones y las ceremonias papales. El Vaticano incluso lanzó una aplicación para iPhone que contiene las versiones multilingües del libro de oraciones Breviario y las oraciones de la misa diaria. Más recientemente, el papa Benedicto se unió a Twitter, cosa que también ha hecho el papa Francisco.

6. Reúne a los mejores guardias de Suiza

En la actualidad un centenar de miembros de la Guardia Suiza pasa la mayor parte de su tiempo adornado con atuendo renacentista, haciendo girar sus alabardas en las ceremonias o en los puestos de control alrededor del Vaticano. Cuando los guardias protegen al papa, viven de civil y llevan armas netamente modernas.

7. La mafia echa mano a la colecta

La historia muestra que el Vaticano mantenía vínculos con el crimen organizado. En 1982 el presidente del Banco del Vaticano, el padre Paul Marcinkus, renunció a su cargo después de que una serie de escándalos sacaran al descubierto relaciones del banco con la mafia. Finalmente, la entidad tuvo que pagar más de 200 millones de dólares a sus acreedores. Marcinkus, que nunca fue acusado de ningún crimen aunque se sospecha que estuvo involucrado en varias muertes misteriosas, como la del papa Juan Pablo I, reclamó con éxito la inmunidad diplomática de Estados Unidos y se retiró a Arizona en 1990, donde murió 16 años después.

8. No hay vice-papa

Una vez que un cardenal se convierte en papa, es el líder designado de la Iglesia Católica y representante de Dios en la Tierra durante el resto de su vida, al menos hasta la inesperada renuncia del papa Benedicto XVI. En general, si el papa está gravemente enfermo un cardenal puede hacerse cargo de las responsabilidades papales como jefe de Estado del Vaticano, aunque nadie puede llevar a cabo sus deberes ceremoniales. Al final, muchas misas y bendiciones simplemente no se celebran hasta que el papa no se recupera.

9. Economía basada en la fe

El Vaticano requiere varios cientos de millones de dólares al año para su funcionamiento. Entre sus muchas responsabilidades financieras figura la financiación de las embajadas internacionales, el pago de los viajes del papa por todo el mundo, el mantenimiento de templos antiguos y la donación de recursos a las escuelas, iglesias y centros de salud. ¿De dónde proviene ese dinero? Los católicos pagan diezmos a las parroquias locales y donan unos 100 millones de dólares cada año para el mismo Vaticano. Además, la ciudad-estado también recibe dinero del turismo gracias a los libros, los museos, los sellos y las tiendas de recuerdos.

10. Los cajeros automáticos saben latín

El Banco del Vaticano es el único banco del mundo que permite a los usuarios de los cajeros automáticos seleccionar el latín para llevar a cabo las transacciones. Se trata de un símbolo de la dedicación permanente de la Santa Sede a esta lengua clásica. El papa Benedicto XVI se mostró especialmente proclive a la reactivación del latín y mantuvo muchas conversaciones informales en esa lengua.

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