En el mes de mayo, un posible milagro ocurrió en una iglesia ubicada en Nuevo México, Estados Unidos, cuando una escultura de la virgen de Guadalupe comenzó a llorar.  

Al finalizar la celebración de una misa, algunos feligreses notaron que el rostro de la virgen tenía un líquido que salía por sus ojos, por lo que de inmediato llamaron al párroco José “Pepe” Segura para que evidenciara lo que sucedía.  

El padre contó a los medios de comunicación que se sorprendió cuando vio que los demás limpiaban la figura de Nuestra Señora de Guadalupe, y nuevamente brotaba un líquido de sus pupilas. “Fue entonces cuando vi que realmente estaba llorando. Creo que es un recordatorio para todos nosotros de acercarnos más a Dios y dejar de ser violentos”.

A los pocos días, esta noticia llegó a varias partes, lo que motivó a la Diócesis de Nuevo México asistir con un grupo de investigadores para verificar si realmente se trata de un milagro, o una falacia.  

La iglesia estuvo cerrada durante cuatro horas mientras los funcionarios recolectaban muestras de las ‘lágrimas’.  

Un mes después, la pesquisa arrojó sus resultados. Los especialistas determinaron que las lágrimas están conformadas de aceite de oliva perfumada. Y aunque ya se conoce la composición del líquido que emergen por los ojos de la virgen, aún no se explican cómo se reproducen.  

La diócesis también examinó el interior de la figura, resaltando que la misma es hueca y que no se encontró absolutamente nada dentro de ella. El siguiente paso consistió en acudir al lugar donde elaboraron la imagen religiosa, para así definir si en el proceso de fabricación algún fluido quedó dentro de ella, pero la compañía descartó esa posibilidad. 

El caso sigue bajo investigación, y por el momento los sacerdotes no excluyen ni la versión de un milagro ni la de una falsificación. 

Fuente Sistema Integrado Digital

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