El pasado 23 de agosto se cumplió 30 años del fallecimiento de la nadadora brasileña Renata Agondi, a causa de un paro cardiaco mientras intentaba cruzar nadando el Canal de la Mancha, que separa el Reino Unido del continente europeo.

La deportista de 25 años de edad ya había logrado el triunfo en distintas pruebas de aguas en su país, por lo que decidió asumir el reto del Canal de la Mancha en el año 1988 por ser considerado uno de los lugares más peligrosos para los nadadores.  

Dicho canal es un brazo de mar del océano Atlántico que lo comunica con el mar del norte, y separa el noreste de Francia de la Isla de Gran Bretaña. En sus 33.3 kilómetros entre Dover y Calais los deportistas se deben enfrentar a una fuerte marea y las bajas temperaturas.  

La brasileña se sumó a este gran desafío nadando a un buen ritmo por varias horas hasta que la situación se comenzó a tornar peligrosa. El oleaje y el frío no detuvieron a Renata, quien hizo caso omiso a las advertencias de los médicos y especialista que la acompañaron por más de diez horas en una embarcación.

Al faltarle poco menos de cinco kilómetros para llegar a la meta, los galenos le indicaron que era peligroso continuar y que estaba siendo propensa a sufrir de hipotermia, pero la mujer los ignoró y continuó nadando con más fuerza.

Un kilómetro más adelante Agondi sufrió un colapso en el agua. A los minutos un helicóptero de las fuerzas armadas británicas la trasladó de emergencia hasta un hospital de Calais donde falleció.  

Fueron 42 mil brazadas que la llevaron a la muerte, y desde entonces surgieron varias especulaciones sobre lo que realmente ocasionó que la brasileña no pudiera lograr su más anhelada meta.  Hay versiones que hablan de que la joven no estaba lo suficientemente entrenada. Otros aseguran que las personas que la acompañaban desde el barco de apoyo no estaban preparadas y no conocían bien la ruta que debía seguir Renata, llevándola el camino incorrecto. Sin embargo, allegados a la nadadora dijeron estar seguros de que Agondi jamás se rindió ante nada, y que prefirió la muerte antes que la derrota.  

Fuente Sistema Integrado Digital

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