¿Quién no se ha puesto de dieta?, bueno o al menos lo ha pensado o intentado, no es algo nuevo y métodos hay muchos, unos más efectivos que otros. Pero también, algunos bastantes extraños como los siguientes:

Masticar y escupir

Horace Fletcher opinó que si se masticaba bien la comida hasta extraer todo lo “nutritivo” y después se escupía la materia fibrosa que queda en la boca, el individuo perdería peso. Algunos de sus seguidores más famosos fueron Henry James y Franz Kafka. Pero perder peso no era la única consecuencia de tal dieta pues debido a la poca cantidad de comida que se ingería, quienes hacían la dieta sólo defecaban una vez cada dos semanas y casi sin olor.

La dieta de la solitaria

Esta alocada idea tuvo sus principios a comienzos de 1900. BBC comenta que normalmente se ingerían huevos de lombriz solitaria, a menudo en píldoras. Se esperaba que las lombrices maduraran dentro de los intestinos y absorbieran la comida lo que causaría pérdida de peso, diarrea y vómitos. Después de perder los kilitos de más bastaría con desparasitarse, eso si no después de experimentar fuertes dolores y complicaciones rectales y abdominales a la hora de expulsar los parásitos. Sin contar además con que una lombriz puede llegar a medir hasta 9 metros, provocar problemas de vista, meningitis, epilepsia y demencia. Y aunque parezca sorprendente, tuvo éxito en sus inicios.

Arsénico

Uno de los ingredientes de los “remedios mágicos”. Obviamente la gente no lo sabía y en su afán por bajar de peso consumían mas de la dosis recomendada arriesgándose a envenenarse. Según Foxcroft era común ver a “charlatanes que se hacían pasar por expertos en dietas para promocionar productos. Mucha gente creía entonces en esas curas milagrosas”.

Vinagre

Lord Byron, popularizó una dieta que consistía en beber vinagre a diario y comer patatas mojada en el a fin de limpiar y purgar el cuerpo. Pero como todo también incluía efectos secundarios como vómitos y diarrea. Siendo Byron un popular poeta de la época del romanticismo influyó sumamente en la mente de los jóvenes llevando a muchos a consumir vinagre y arroz para lucir su mismo aspecto delgado y pálido. Pero como todo Byron trabajaba duro para mantener su figura.

Caucho

Este no se consumía como alimento pero si se utilizaba para los corsés y bragas de goma. Estos realizaban presión al mismo tiempo que causaban sudoración, lo que con suerte se traducía en pérdida de peso. Consecuencias: deterioraba la piel, expuesta durante mucho tiempo a la humedad, haciéndola vulnerable a infecciones. Sin embargo, la llegada de la Primera Guerra Mundial acabó con la moda, ya que empezó a necesitarse el caucho para la industria militar.

¿Qué te parece? No cabe duda que a través de los años lo que no pasa de moda es la obsesión por el físico, lo malo es que en ocasiones tener o estar como se desea trae graves consecuencias, pero y tú ¿conoces alguna otra dieta?

Fuente: planetacurioso.com

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