“Todo el que invoque el nombre del único salvador que está presente en este tiempo: Cristo Lisbet, estará a salvo de la muerte física”, es la promesa de la inmortalidad que Lisbet García, una cubana radicada en Estados Unidos y cabeza de la iglesia cristiana Rey de Salem, le hace a sus seguidores, que al menos en Colombia, suman aproximadamente dos mil adeptos, de acuerdo con El Espectador.

No es la primera vez que una persona se autoproclama como Cristo, Dios o Jesús; de hecho, García es la viuda de José Luis Miranda, predicador puertoriqueño y fundador de la secta religiosa ‘Creciendo en gracia’, en la que aseguraba ser la reencarnación de Jesús, por lo que se hacía llamar ‘Jesucristo Hombre’, sin embargo, también decía ser la otra cara de la moneda: el ‘anticristo’. También se le conocía con otros nombres como ‘Melquisedec’ o ‘Papi’.

Para tener un símbolo entre sus seguidores, Miranda se tatuó en su brazo el ‘666’, conocido bíblicamente como el número de la Bestia, acto que sus fieles de diferentes países de América Latina imitaron sin dudar. Para este predicador la cifra no era satánica, ni encerraba significados oscuros, muy por el contrario, era un símbolo de paz y prosperidad.

Aunque en repetidas ocasiones afirmó poseer la vida eterna, la muerte le llegó en noviembre de 2013. Las causas de su fallecimiento todavía no son claras, algunos informes señalan que murió de cáncer en el hígado y otros de un derrame cerebral, sin embargo, su partida dio origen a un nuevo movimiento, su esposa Lisbet García, seguiría sus pasos y se autoproclamaría como ‘Cristo. La esposa de nuestro rey Melquisedec’. Es así, como desde hace cinco años, dos mil colombianos creen ciegamente que ‘Cristo es mujer’, una mujer llamada Cristo Lisbet. 

En una de las reuniones que ‘Rey de Salem’ celebra en Bogotá todos los domingos, El Espectador registró la presencia de personas de todas las edades, incluidos niños. Allí, por medio de diapositivas y videos se trasmite el mensaje de Lisbeth basado en la Biblia y posteriormente se recoge un diezmo, que los colaboradores aseguran es una “orden de Dios para el sostenimiento de la iglesia”. (Ver video aquí).

Sin embargo, de acuerdo con la Ley 133 de 1994, en el artículo 14, solo aquellas instituciones religiosas que tengan personería jurídica pueden solicitar y recibir diezmos, aunque los colaboradores de Lisbeth en el país aseguran que están diligenciando este trámite, el Ministerio del Interior le dijo al citado medio que todavía no tienen registro de este supuesto proceso. 

Por lo pronto, los fieles de Rey de Salem seguirán creyendo en ‘Cristo Lisbet’, algunos llevando tatuadas con orgullo las letras ‘M’ y ‘L’ en honor a  Melquisedec – Lisbet, otros, conservan el tatuaje del 666 y por supuesto, todos se creen tener la vida eterna.

Fuente Sistema Integrado Digital

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