Ramsés II fue uno de los gobernantes más poderosos del antiguo Egipto. Él reinó en el siglo XII antes de Cristo durante aproximadamente 66 años, lo que fue un tiempo inusualmente largo para un faraón.

Los egiptólogos del siglo XIX lo apodaron ‘Ramsés el Grande’ después de descubrir numerosos sitios arqueológicos en el actual Egipto, Sudán y Palestina con monumentos, templos, palacios y santuarios construidos en su honor.

La momia de Ramsés fue descubierta en 1881 en la tumba de un sumo sacerdote llamado Pinedjem II, que vivió casi 400 años después del reinado del gran faraón. Tras el descubrimiento, el cuerpo de Ramsés estaba en perfectas condiciones.  

Su piel estaba completamente preservada, así como la mayor parte del cabello en su cabeza. Dado que sus rasgos faciales permanecieron intactos, los investigadores los compararon con las estatuas que lo representaban. Llegaron a la conclusión de que muchas de estas obras representaban con precisión al faraón. 

Debido a varios factores, como la humedad de la habitación en que se guardaba los restos de Ramsés en el Museo Egipcio de El Cairo, la condición de la momia comenzó a deteriorarse. A principios de la década de 1970, estaba infestada de bacterias y empezó a mostrar signos de descomposición. Esto llevó a las autoridades egipcias a buscar en el mundo expertos egiptólogos y restauradores que tuvieran la capacidad de preservar el cuerpo antiguo. Tales profesionales fueron encontrados en Francia. 

Sin embargo, para que la momia de Ramsés fuera transportada a dicho país, el faraón fallecido tenía que tener un pasaporte válido. En ese momento, las leyes francesas dictaban que todas las personas, muertas o vivas, debían tener documentos de identificación válidos para ingresar legalmente al país galo.

Dado que el rey momificado necesitaba desesperadamente la ayuda que solo los expertos franceses podían proporcionar, las autoridades egipcias emitieron un pasaporte válido para Ramsés ‘el Grande’. En el momento en que se emitió oficialmente el documento, el legendario faraón tenía más de 3.000 años de muerto. La sección de “ocupación” del documento decía “rey (fallecido)”.

Cuando el avión con los restos de Ramsés llegó a París, la momia fue recibida por militares que le rindieron honores. Ya sea vivo o muerto, los reyes que entran a Francia por negocios oficiales tienen derecho a tal recepción.

Cuando se repararon los restos del faraón, se devolvieron al Museo Egipcio de El Cairo, donde se pueden visitar hoy.

Fuente Sistema Integrado Digital

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