El pasado mes de enero, una mujer inglesa de 63 años de edad, identificada como Bárbara Coombes, se presentó en la estación de policía de su localidad y confesó que había matado a su padre 12 atrás.  

Al revelar el crimen, las autoridades de Manchester siguiendo las declaraciones de la mujer, iniciaron las investigaciones en el jardín de su casa para buscar el cuerpo del hombre, publicó el periódico británico  The Guardian.

Efectivamente los restos de Kenneth Coombes, un veterano de guerra, fueron encontrados cubiertos por una alfombra.  

La mujer relató que su padre había abusado de ella sexualmente por más de 40 años, abusos que iniciaron cuando ella apenas tenían cinco años. Barbara explicó que su agresor la utilizó como una esclava sexual por décadas.  

Coombes declaró que cuando ella tenía entre seis y nueve años, su padre la llevó a un club de fotografía donde la obligó a mostrar sus genitales, mientras que otros le tomaron fotografías.

El abuso continuó hasta su muerte, aseguró la mujer. Cuando ya ella tenía 50 años, Kenneth aún tocaba sus partes íntimas.  

Bárbara aseguró que el día que lo asesinó fue después de descubrir una caja en su casa en la que contenía fotos de ella y otros niños desnudos. Ante tal hallazgo la mujer que en ese momento tenía 51 años, tomó una pala de jardinería, fue a la sala y golpeó a su padre en la parte posterior de la cabeza. El hombre cayó al suelo y en el intento por defenderse, ella ágilmente usó el extremo afilado de la pala para cortarle la garganta. Luego envolvió su cuerpo en una alfombra vieja y lo ocultó en su jardín.

Tras varios meses de investigaciones, Coombes fue sentenciada a nueve años de prisión y no a más por sufrir trastorno de estrés postraumático y depresión severa como resultado de 40 años de abuso mental, físico y sexual extremo a manos de su padre.

El agresor tendría 87 años en el momento de su muerte.

Fuente: Sistema Integrado Digital

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