Los últimos años de colegio no serían lo mismo sin la charla familiar sobre: ¿y ya sabe qué va estudiar? Cuando comienza la búsqueda de una carrera que además de prometer buen futuro profesional, garantice las finanzas ya sea para independizarse, apoyar a la familia o seguir creciendo en el campo laboral. Pero muchos nos preguntamos, ¿enserio vale la pena toda la espera?

Esa que puede tardar de 3 a 6 años (incluso más dependiendo del juicio que haya) y que está llena de trasnochos, felicidad, frustraciones, triunfos, amigos, aprendizaje, ilusiones, entre otras experiencias que hacen crecer de manera integral. Lo cierto es que prepararse como técnico, tecnólogo, especialista o profesional, va más allá de un resultado y todo el proceso es aprendizaje. En esa medida, la motivación inicial está en aprovechar el cambio de rutina para aprender y disfrutar de la vida.

Por otro lado, de acuerdo con el último reporte que presentó el Observatorio Laboral para la Educación (OLE), ha habido un incremento en los salarios y las oportunidades laborales para los que se preparan en diferentes campos del conocimiento. Según ese mismo informe, el salario promedio de un recién graduado de técnica profesional es 40% mayor al que recibe una persona que solo obtuvo un título de bachiller, los porcentajes también aumentan para las demás carreras.

Se menciona además que, para el año 2015, los programas del SENA que presentaron una mayor tasa de vinculación laboral fueron los relacionados a las áreas de salud (68%), ocupaciones de dirección y gerencia (67%), ventas y servicios (62%) y oficios, operación de equipos y transporte (56%). El 92,5% de los recién graduados de posgrados se vinculó formalmente al mercado laboral. Para los titulados en programas de educación superior en el país (pregrado) se observó una tasa de vinculación laboral del 81,2%. Esa sería la segunda motivación: más oportunidades laborales y mejores salarios para los que se animan a estudiar.

Pero es cierto eso que dicen sobre: “la carrera la hace uno mismo”. No basta con ir a “calentar puesto” o cumplir con las clases virtuales (si es carrera virtual). Se trata de proponer, de imaginar cómo desde lo que uno va aprendiendo se podría dar nuevas ideas. Inscribirse a teatro, eventos, responsabilidad social, etc., eso también hace parte de la vida académica y volverá más interesante la hoja de vida a futuro.

Entonces sí, sí vale la pena la espera, es una realidad que viven muchas personas luego de estudiar una carrera. Porque hasta para emprender es necesario tener bases académicas, no tenerlas es riesgo de fracaso. No hay que dejar pasar el tiempo de oro que tenemos todos para estudiar.

 

 

 

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