La Policía Nacional decidió que aquellos uniformados que tengan tatuajes no podrán mostrarlos en su horario de servicio, ya que –según la institución- no son bien vistos ante la sociedad.

Es decir, quienes sean sorprendidos mostrando sus tatuajes en algunos de los procedimientos o en el curso de sus funciones, asumirán una sanción disciplinaria que será determinada por su comandante.

“Se determina que cuando el policial se encuentra utilizando el uniforme y se evidencian sus tatuajes no es muestra de decoro y pulcritud que este requiere, ya que genera un distanciamiento frente a la autoridad de la función policial”, dice el documento.

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La decisión se conoció a través de un concepto expedido el 29 de agosto y firmado por el secretario de la Dirección General de la Policía, coronel Pablo Criollo.

En el concepto se indica que aquellos uniformados que tienen tatuajes deberán tomar las precauciones necesarias para que no se han vistos durante sus labores.

En el documento se planeta que un tatuaje genera una clara contraposición a la misionalidad de la institución, ya que no se acomoda a los patrones y conductas comúnmente aceptados.

En el documento se cita a la experta Sandra Rueda, quien indica que el tatuaje se relaciona con “vagancia, libertinaje, desempleo y drogadicción”,  haciendo ver a la persona que lo tiene como alguien inferior y relacionándola con “delincuencia, ocio y antivalores”.

El concepto también indica que tomando en consideración los planteamientos socioculturales sobre los cuales se connota el tatuaje como una muestra de “transgresión social”.

Este documento responde a la solicitud del general Óscar Atehortúa, inspector general de la institución, quien planteó regular el uso de tatuajes en miembros de la institución.

Dicha misiva también incluye especificaciones para los policías relacionados con el porte y buen uso del uniforme de la Institución.

Fuente Sistema Integrado de Información

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