La propuesta del episcopado belga durante el sínodo de obispos en el Vaticano de permitir la ordenación de jóvenes hombres casados para ser curas ha caído en el vacío y por ahora el tema se aplaza.

La atrevida idea fue lanzada por el obispo Jean Kockerols, auxiliar de Bruselas, ante los cerca de 300 obispos de todos los continentes reunidos en el Vaticano.

“Estoy convencido de que los jóvenes que han elegido casarse también pueden ser llamados por la Iglesia a servir, especialmente en el ministerio sacerdotal”, explicó el religioso.

“Recibí un amable aplauso de la asamblea cuando lo dije y muchos obispos vinieron luego a hablar conmigo en el descanso, en la hora del café, para asegurarme que tengo razón: ‘debes ir en esa dirección’“, contó el obispo.

La propuesta de autorizar a los hombres casados de ser curas nunca ha sido debatida a fondo y estará ausente del documento final que será adoptado el sábado por los obispos tras tres semanas de debates sobre la juventud y la falta de vocaciones.

Estoy decepcionado por la ausencia de reacciones (…) Un obispo llegó a comparar el tema con las estalactitas, que tardan mucho tiempo en crecer”, comentó el religioso.

La disminución del número de sacerdotes en todo el mundo es uno de los fenómenos que más afecta a la iglesia, a excepción de África y Asia, donde crece.

En varias ocasiones el papa Francisco ha recordado que la prohibición de ordenar hombres casados ​​no hace parte de la doctrina de la iglesia. 

La práctica existió por siglos, y los textos bíblicos indican que el apóstol Pedro tenía una suegra. 

La obligación de ser soltero para ingresar al clero de la iglesia católica latina se remonta al siglo XI. Los ritos católicos orientales y los ortodoxos admiten la ordenación como sacerdotes de hombres casados.

Fuente AFP

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