El nivel de impunidad y cotidianeidad que el delito ha alcanzado en el mundo, parece ofrecer a los delincuentes una confianza desmedida en su accionar que, a veces, roza lo risueño. No deja de ser lamentable pero esta historia de robo selectivo in situ lo demuestra.

Se trata de dos ladrones de 17 años de edad que, en Berkeley, California (EE.UU.) abordaron a una mujer a punta de pistola para robarle su iPhone. Al encontrarse con un modelo que no respondía a las características de modernidad que ellos pretendían, desistieron del robo y se lo devolvieron.

El interesado acto “contemplativo” no evitó que horas después terminaran detenidos. Resulta que minutos antes otra víctima, en este caso un hombre, ya había hecho la denuncia de robo de su notebook y un iPhone. En consecuencia, la policía se encontraba tras los rastros de los asaltantes que, oh casualidad, eran los mismos que hacía un rato habían devuelto “generosamente” su dispositivo a la dama por considerarlo desactualizado.

Después de haber confesado estos y otros delitos, los adolescentes fueron derivados a un reformatorio.

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