El papa Francisco se reunió el pasado lunes con un grupo de jóvenes de la diócesis de Grenoble-Vienne, en Francia.

El sumo pontífice respondió varias preguntas de ellos. Según la oficina de prensa del Vaticano, las respuestas del papa fueron improvisadas.

Una de las que más ha llamado la atención fue la que le dio a una joven llamada Thérèse, de 24 años, que planteó una inquietud sobre la sexualidad.

“Varias veces, en mi vida personal, he hablado con personas más grandes sobre problemas de amor y sexualidad. Siempre me he encontrado con una falta de atención y comprensión. He tenido la sensación de que no me escuchaban. Creo que esto sucede porque somos la primera generación que habla y habla específicamente sobre estos temas“, comentó ella.

El papa Francisco respondió: “La sexualidad, el sexo son un don de Dios. Nada de tabús. Son un don de Dios, un don que el señor nos da”.

Además, el sumo pontífice habló de lo que se debería buscar con la sexualidad: “Tienen dos propósitos: amarse y generar vida. Es una pasión, es el amor apasionado”.

“El verdadero amor es apasionado. El amor entre un hombre y una mujer, cuando es apasionado, te lleva a dar la vida para siempre”, agregó.

Asimismo, dejó claro que para él la sexualidad se debe vivir solo entre un hombre y una mujer y rechazó lo que se aparte de eso: “Así se debe vivir la sexualidad, en esta dimensión: del amor entre el hombre y la mujer para toda la vida”.

“Es cierto que nuestras debilidades, nuestras caídas espirituales, nos llevan a usar la sexualidad fuera de este hermoso camino, del amor entre hombre y mujer“, añadió.

De igual forma, definió como ‘pecado’ lo que se aparta de la sexualidad entre un hombre y una mujer:  “Son caídas, como todos los pecados. La mentira, la ira, la gula … Son pecados: pecados capitales. Pero esta no es la sexualidad del amor: es una sexualidad ‘cosificada’, separada del amor y utilizada para la diversión”.

Fuente Sistema Integrado Digital

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