El presentador de televisión estadounidense Jimmy Kimmel, planteó un nuevo reto en las pasadas navidades: ¿serían los padres capaces de gastarles una broma a sus hijos justo cuando Papá Noel les iba a traer los regalos? El juego era un tanto cruel, pues tenían que dejarles un regalo que creyeran que les iba a decepcionar: desde un sándwich mordido a una papa, una grapadora, una caja de arroz… Las caras de los niños lo dicen todo.

La broma triunfó y Kimmel decidió repetir: más Barbies para niños mayores, más desodorantes y viejos cepillos de dientes y sí, más papas.

Fuente: huffingtonpost.es

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