China registra esta semana un brusco aumento del número de divorcios, debido a que muchas parejas consideraron que si se separaban momentáneamente escaparían a un impuesto a la plusvalía inmobiliaria.

El Gobierno central, que desea contener los precios del sector inmobiliario limitando la especulación, adoptó el viernes una nueva legislación que prevé un impuesto del 20% sobre las plusvalías en la venta de propiedades.

Sin embargo, una laguna en la ley permite bajo ciertas condiciones que las parejas que poseen dos bienes inmobiliarios se divorcien, se repartan las dos propiedades y revendan al menos una sin pagar impuestos. Después, ambos divorciados pueden contraer matrimonio nuevamente.

La economía obtenida puede llegar a varias decenas de miles de euros.

Las ciudades de Cantón (sur del país), Harbin (norte) y Ningbo (este) también registraron un fenómeno similar, según la prensa.

Un funcionario advirtió a las esposas contra los maridos volubles que aprovecharán la ocasión para divorciarse definitivamente.

Los precios de los apartamentos y las casas se han convertido en un grave problema en China, donde la carestía de la vivienda en los últimos años ha impedido que muchos habitantes se convirtieran en propietarios.

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