En Colombia hace 20 años se realizan oficialmente pruebas de polígrafo, en procesos de contratación,  para el desempeño de cargos específicos o incluso en medio de investigaciones de seguridad.
Aunque científicos coinciden en que se puede mentir y burlar una prueba de poligrafía, algunos casos judiciales emblemáticos en el país se han resuelto a través de estos equipos conocidos comúnmente como “detectores de mentiras”.
Para ingresar a trabajar en un banco, uno de sus primero empleos, Katherine Campo recuerda que además de los requisitos profesionales y académicos también tuvo que cumplir con una prueba.
Tenía que demostrar que decía la verdad sobre su entorno familiar y sus antecedentes laborales. Le dijeron que tenía que pasar una prueba de poligrafía y estar conectada a un computador en donde se registraría el comportamiento que asumía al dar determinadas repuestas y así  se comprobaría su honestidad.
“Te dicen que mires a una cámara y te empiezan a grabar cada una de las preguntas, debes estar completamente quieto porque también hay sensores de movimiento, realmente el éxito de la prueba es estar muy tranquilo”, recuerda la administradora de empresas.
Carlos Boshell es analista de seguridad, especialista en criminalística y además es el presidente de la Asociación Colombiana de Poligrafistas. Explica que “el objetivo de un examen de polígrafo es demostrar de una forma técnica y científica que una persona está diciendo la verdad”.
El tórax, el corazón y los dedos de la mano, son canales que arrojan datos medidos en una prueba de poligrafía y por esa razón “la frecuencia respiratoria de una persona, el ritmo y la frecuencia cardiaca”, son variables tenidas en cuenta en la prueba, agrega el experto.
Aprender a mentir
La sicóloga Diana Rodríguez es docente de la Universidad Externado de Colombia. Sostiene que el cuerpo sí experimenta cambios que pueden ser medidos en determinada situación, sin que esto sea concluyente para  un tipo de comportamiento.
“En general esos se llaman registros electrofisiológicos y lo que miden es el comportamiento eléctrico del cuerpo, como una evidencia de estado emocional de la persona”, advierte la docente tras señalar que “alguien que se sienta acusada, puede ponerse nerviosa sea inocente o sea culpable”.
Incluso, afirma la sicóloga Rodríguez, “en sistemas militares y de espionaje existe entrenamiento para enfrentar el miedo y hay personas que aprenden a decir mentiras con mucha frialdad
Casos emblemáticos
En Colombia casos como el hallazgo de los responsables del cargamento de droga en el Buque Insignia de la Armada, el Gloria, en 2004 o la captura de quienes pusieron un alijo de droga en el avión presidencial en 1996, se han resuelto a través de la práctica del polígrafo.
La misma herramienta fue usada para determinar que en 2008 Orlando Pelayo secuestró a su hijo, en un hecho que conmocionó al país.
“Los perfiladores del Gaula en su momento lograron determinar que el papá no era consistente entre lo que mostraba con lo que expresaba. En la tarde le hicieron la prueba de polígrafo y se encontró que estaba mintiendo en referencia a la participación del secuestro de su hijo”, agrega Boshell.
Una poligrafía puede costar entre 150 mil y 300 mil pesos dependiendo de lo que se quiera encontrar. Una persona puede negarse a la práctica del examen. En Colombia existen alrededor de 12 mil poligrafistas asesorando y prestando sus servicios a las empresas que, a pesar de los cuestionamientos, cada vez más acuden a las pruebas de polígrafo con sus empleados.
Fuente RCN Radio

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