ATENCIÓN… Increíble… Un par de bellezas habían convertido un lujoso apartamento del norte de Bogotá en tremendo laboratorio para el procesamiento de éxtasis.

Los traqueticos, de quienes se mantienen en reserva sus identidades, tenían todo tipo de insumos químicos y máquinas para preparar las pastillas que enloquecen a los muchachos en las fiestas electrónicas.

Justo cuando la Dijín les cayó, uno de los jíbaros intentó deshacerse de las pastillas vaciándolas por un inodoro, en el que un churriento había hecho de las suyas segundos atrás.

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