En la ciudad de Santa Marta se presentó un curioso episodio cuando una mujer, a quien identificaremos como Jeimmy, planeaba pasar una tarde en un motel con su amante, de nombre Jesús y con quien mantenía una relación de más de un año, pero lo que estaba por suceder nunca llegó a imaginarlo

Los dos amantes se encontraron en un punto acordado previamente, donde decidieron tomar un taxi con destino a las afueras de la ciudad, no obstante ante la posibilidad de ser sorprendidos, cambiaron de parecer y solicitaron un servicio de Uber.

Abordaron a toda prisa el vehículo. Y, luego del saludo de rigor y la correspondiente bienvenida, el cruce de imágenes que de inmediato se produjo a través del espejo retrovisor, reveló lo inimaginable: El conductor que iba a trasladarlos hasta su sitio de encuentro, era el esposo de Jeimmy.

Leonardo, que se dedicaba a varias labores ese preciso día recibió una oportunidad de ganarse unos pesos extra, manejando un vehículo adscrito a la aplicación Uber, sin imaginar que la primera carrera que atendería, la recordaría por el resto de su vida.

En una fracción de segundos que se volvieron eternos, se presentó toda una seguidilla de sentimientos encontrados de sorpresa, tristeza, vergüenza y rabia. El conductor no daba crédito a lo que estaba sucediendo y de lo cual nunca había llegado a suponer en lo más mínimo.

Luego de las preguntas sin respuestas y antes de la discusión que se aproximaba, la pareja decidió escapar y dejar en medio de la incertidumbre al conductor de Uber.

untas sin respuestas y antes de la discusión que se aproximaba, la pareja decidió escapar y dejar en medio de la incertidumbre al conductor de Uber.

Fuente Servicio Integrado de Información

RELATED POST