Kimberly Reyes, tras los pasos de la musa del «Cacique»

En ‘Diomedes, el cacique de La Junta’, la actriz barranquillera le da vida a la mujer que inspiró a Diomedes Díaz para componer varios de sus más recordados temas musicales como ‘Bonita’, ‘Tres canciones’, ‘Sin ti’, ‘El cóndor herido’, entre otras.

Cuando a Kimberly Reyes le confirmaron que podría realizar el casting para interpretar a Lucía Arjona, el gran amor del protagonista en ‘Diomedes, el cacique de La Junta’, la actriz barranquillera de inmediato movió sus contactos para poder conocer a Patricia Acosta, la mujer verdadera en el que está basado este personaje, quien fue el primer gran amor y musa de Diomedes Díaz, aquella a la que el cantante iba a darle serenaras a la ventana marroncita.

Kimberly conocía a Rafael Santos y a Martín Elías, dos de los hijos de Patricia, y gracias a eso logró más fácilmente que la mujer que aspiraba a representar, le abriera las puertas de su casa y de su vida. Durante varios días, estas dos mujeres recorrieron Valledupar, La Junta, San Juan, y otros pueblos que devolvieron en el tiempo a la que fue la primera esposa del cacique, algo que a su vez le ayudó a la actriz a introducirse mejor en este universo, que de todas formas no le era extraño.

“Estuvo muy abierta a colaborarme. Es una persona muy amplia, amable, querida. Me atendió a mí y a mi familia. Hubo empatía. Me contó cosas que enriquecieron lo que yo más o menos tenía del personaje. Fue un aporte fundamental”, asegura Kimberly sobre esta relación que a larga se convirtió en una gran ventaja frente a las otras actrices que también audicionaron por el personaje.

El director Herney Luna no dudó en elegirla y confirmarle que ella sería Lucía Arjona. Casualmente Luna fue el mismo que le dio la primera oportunidad a esta barranquillera en la actuación, cuando la escogió para que le diera vida a Luz Mary, otra pareja de una grande de la música, el Joe Arroyo. De esa época, Kimberly recuerda mucho que tenía miedo de dedicarse a la actuación por completo y que pensaba en quedarse como presentadora, pero unas palabras de este director marcaron su camino. “Él me dijo: ‘tú quieres ser actriz o quieres ser presentadora de chismes, porque yo vi una actriz en el set, no la presentadora’. A mí eso no se me olvidará jamás porque a partir de ese momento mi vida cambió y me enamoré de esta profesión”.

De ese momento a la actualidad ya pasaron casi cinco años, tiempo en el que Kimberly se ha preparado y ha trabajado con disciplina para que sus personajes sean creíbles y que el público se sienta identificado con ellos. Ahora como Lucía Arjona en su etapa joven y adulta, le da fuerza a este personaje, tal como quería Patricia Acosta, que se mostrara una mujer muy enamorada de Diomedes, pero también con carácter, independiente e incluso por momentos, rebelde.

ENTREVISTA: “ME PARECE IMPORTANTE EN UN HOMBRE QUE SEA CAPAZ DE HACERTE REÍR, QUE SEA NOBLE, SINCERO, HONESTO Y QUE NO VIVA DE LAS APARIENCIAS. ESAS SON CUALIDADES MUY GRANDES QUE TIENE DIOMEDES”

¿Tuvo la oportunidad de conocer a Diomedes Díaz?

No tuve nunca el placer de conocerlo. Lo vi en tarima, pero nunca lo traté, pero sí he estado muy cercana a algunos de sus familiares. En ocasiones he estado en parrandas o tertulias en las que sus hijos o personas muy allegadas a él cuentan sus historias o anécdotas. Entonces cuando llegué al universo de esta novela no me era extraño. Todo lo contrario, me era muy familiar. De hecho, tengo bastante conocimiento de la cultura vallenata.

¿Qué le recomendó para mostrar de ella, su vida y su relación con Diomedes?

Siempre me enfatizó en el amor tan profundo que esta mujer le tiene a Diomedes. Ella lo va a llevar hasta las últimas consecuencias, hasta que ya destile su última gotita, yo diría que de paciencia, porque de amor, hasta el día de hoy Patricia sigue enamorada de Diomedes y creo que seguirá así hasta el final. Me enfatizaba en cosas de su estilo, de su manera de vestir, de como ella se maquillaba, se arreglaba. Lo que a ella le gusta. Cuando hice la propuesta del personaje fueron detalles que incluí.

¿Qué es lo que más destaca de esta mujer?

Muchas cosas sobre todos esos años que pasó junto a Diomedes. Hay algo muy bonito en ella y es que no cuenta nada con tristeza. Patricia es una mujer que por muy duros que sean los momentos que pasó, te los cuenta como una anécdota bonita, alegre, que la llenó y la enriqueció. Creo que eso es lo que la hace fuerte. Lo que ella construyó con Diomedes fue un pilar bastante sólido. Hoy en día es una mujer llena de vida, espíritu.

En esta etapa en la telenovela se ve una Lucía más fuerte y de mayor carácter, diferente a la niña tímida y por ocasiones sumisa de antes.

Sí. En la transición se trató de manejar eso. Antes de que a Lucía la envíen al convento ya comienza como a revelarse, a no dejarse imponer tantas cosas. Ahí es cuando se da ese paso de tiempo, donde ella tiene claro que cuando salga del internado va a ser otra. Patricia me decía mucho que toda su vida fue una luchadora y frentera. Así que intenté imprimirle eso a Lucía y es más notorio que en la etapa anterior.

Si Lucía, o en la vida real Patricia, no se hubiera conocido con Diomedes, ¿cree que él hubiese logrado ese mismo éxito?

Él ya nació con estrella, con una luz y un don especial de Dios. Pero ella fue su musa, su inspiración. Hubo como una conexión en el sentido en que esta mujer le despertó esa sensibilidad para componer y así expresarle lo que sentía. Por supuesto Diomedes le cantó a muchas mujeres más, pero con Patricia y en este caso Lucía, comenzó todo y se le despertó ese don. Creo que a partir de ahí, le fue más fácil desarrollar ese talento.

¿Se hubiese enamorado de un hombre como Diomedes Díaz?

No sé realmente si me hubiera gustado, porque no lo conocí en el contexto. Pero si me parece importante en un hombre que sea capaz de hacerte reír, que sea noble, sincero, honesto y que no viva de las apariencias. Esas son cualidades muy grandes que tiene Diomedes y que para mí también son importantes cuando conozco a una persona. Por otro lado, como actriz me tenía que enamorar del personaje y sentirlo de uno. Así pasó. Ahora entiendo más a Diomedes, lo apoyo más, he llegado al punto de que ya comienzo a justificarlo por todo, como lo haría una esposa. Porque Lucía sabe que no es un hombre malo, sino que comete errores como todo el mundo y bajo las circunstancias que vive, es muy fácil hacerlo.

¿Leyó libros sobre Diomedes Díaz o vio documentales para conocer más de él y su historia?

No quise. Todo lo que yo sé de Diomedes no lo vi en libros, sino a través de sus hijos, de Patricia, de gente que estuvo muy cercana a él. Así fui reconstruyendo esas historias y vivencias de él, que además son detalles que no son tan públicos, son más del Diomedes humano que del Diomedes ídolo. Eso es de lo que más me gusta de esta novela, que se concentra más en esa faceta de Diomedes. Eso sólo se logra con un libreto basado en su testimonio y la gente que lo conoció bien, tal como se hizo.

¿Cómo ha sido grabar en La Junta, Valledupar, San Juan del Cesar, Patillal, La Peña y todos estos lugares reales que componen este universo?

Maravilloso, la gente es un hit. Te reciben en todos lados como si fuera tu casa. Te atienden divino. Es gente amable, llena de valores, principios, cosas bonitas. De verdad que es gratificante y le aporta mucho a uno en el rodaje. Allá pasa de todo y ves que el realismo mágico no es ficción. Eres testigo y te cuentan muchas historias de gente que aún está conectada con la tierra y que no se ha llenado de prejuicios y cosas para aparentar. Cualquier persona te cuenta una historia que parece salida de una novela. Ves unos personajes muy pintorescos.

¿Cómo hacer para poner esta característica a los personajes?

Es necesario estar en el entorno, llenarse de este. Por eso desde que supe que iba a hacer el casting me fui para allá porque necesitaba volver a respirar eso, para quedarme con esa sensación. El ambiente es totalmente diferente: el calor, la gente, su forma de hablar, de pensar, de actuar. No están pendientes de nada superficial, pero viven pasionalmente, visceralmente, conectados con ellos mismos y el entorno. Eso creo que nos hace falta a nosotros y que bonito es retomarlo y que sea lo más natural posible.

¿Qué tal es su relación con Orlando Liñán, el protagonista de esta producción y primerizo en la actuación?

Muy buena. Orlando se ha convertido en mi amigo, en mi confidente, en mi llave, en mi parcero. Tuvimos muy buena empatía desde el principio. Es una persona supremamente talentosa y desde antes de que se estrenara la novela sabía que le iba a ir muy bien. Verlo trabajar con tanta disciplina, responsabilidad, entrega, se siente en las escenas.

Interpretó a la mujer del Joe, ahora la de Diomedes e incluso también usted ha tenido novio artista. Es un mundo que ya conoce muy bien.

Sí, es curioso, pero la música es una sensibilidad que no es ajena a mí. Me encanta, la disfruto y la comparto. Muchos de mis amigos y familiares, son músicos, o hacen parte de este mundo, o es su hobby. Siempre han estado involucrados. Entonces cuando llegan estos personajes a mí, logro entenderlos rápidamente a ellos y a su universo. Sé cómo es la dinámica, cómo se manejan, sé que cosas pasan. Las esposas de los artistas son como el polo a tierra de sus esposos. Hay una esencia distinta entre las parejas de los cantantes y una mujer que tiene un marido que sea un abogado que trabaja de 8 de la mañana a 6 de la tarde. Pese a eso, sin importar cómo sea la mujer, siempre puedes rescatar y exaltar valores de cada una.

Ha tenido una carrera meteórica en la actuación, en estos cinco años no le ha faltado el trabajo e incluso ha protagonizado dos producciones. ¿Qué significa todo esto para usted?

Es una bendición y lo asumo con mucha responsabilidad, trabajo, estudio y entrega. Cualquier personaje que llegue a ti, debe ser asumido con cariño, respeto y con igual importancia, sin tener que ver si vas en un sólo capítulo o en toda la novela. En este caso en especial para mí es un honor integrar esta producción porque sé quién fue Diomedes Díaz y lo que representa para el folclor de nuestra tierra y la música de Colombia y otros países. El personaje lo luché con todo, con un gran compromiso y con todas las ganas del mundo. El director creo que vio y sintió eso. En cada grabación, en cada escena, trato de no defraudarlo y responderle a esa confianza.

Muy buena. Orlando se ha convertido en mi amigo, en mi confidente, en mi llave, en mi parcero. Tuvimos muy buena empatía desde el principio. Es una persona supremamente talentosa y desde antes de que se estrenara la novela sabía que le iba a ir muy bien. Verlo trabajar con tanta disciplina, responsabilidad, entrega, se siente en las escenas.

Interpretó a la mujer del Joe, ahora la de Diomedes e incluso también usted ha tenido novio artista. Es un mundo que ya conoce muy bien.

Sí, es curioso, pero la música es una sensibilidad que no es ajena a mí. Me encanta, la disfruto y la comparto. Muchos de mis amigos y familiares, son músicos, o hacen parte de este mundo, o es su hobby. Siempre han estado involucrados. Entonces cuando llegan estos personajes a mí, logro entenderlos rápidamente a ellos y a su universo. Sé cómo es la dinámica, cómo se manejan, sé que cosas pasan. Las esposas de los artistas son como el polo a tierra de sus esposos. Hay una esencia distinta entre las parejas de los cantantes y una mujer que tiene un marido que sea un abogado que trabaja de 8 de la mañana a 6 de la tarde. Pese a eso, sin importar cómo sea la mujer, siempre puedes rescatar y exaltar valores de cada una.

Ha tenido una carrera meteórica en la actuación, en estos cinco años no le ha faltado el trabajo e incluso ha protagonizado dos producciones. ¿Qué significa todo esto para usted?

Es una bendición y lo asumo con mucha responsabilidad, trabajo, estudio y entrega. Cualquier personaje que llegue a ti, debe ser asumido con cariño, respeto y con igual importancia, sin tener que ver si vas en un sólo capítulo o en toda la novela. En este caso en especial para mí es un honor integrar esta producción porque sé quién fue Diomedes Díaz y lo que representa para el folclor de nuestra tierra y la música de Colombia y otros países. El personaje lo luché con todo, con un gran compromiso y con todas las ganas del mundo. El director creo que vio y sintió eso. En cada grabación, en cada escena, trato de no defraudarlo y responderle a esa confianza.

No sé realmente si me hubiera gustado, porque no lo conocí en el contexto. Pero si me parece importante en un hombre que sea capaz de hacerte reír, que sea noble, sincero, honesto y que no viva de las apariencias. Esas son cualidades muy grandes que tiene Diomedes y que para mí también son importantes cuando conozco a una persona. Por otro lado, como actriz me tenía que enamorar del personaje y sentirlo de uno. Así pasó. Ahora entiendo más a Diomedes, lo apoyo más, he llegado al punto de que ya comienzo a justificarlo por todo, como lo haría una esposa. Porque Lucía sabe que no es un hombre malo, sino que comete errores como todo el mundo y bajo las circunstancias que vive, es muy fácil hacerlo.

¿Leyó libros sobre Diomedes Díaz o vio documentales para conocer más de él y su historia?

No quise. Todo lo que yo sé de Diomedes no lo vi en libros, sino a través de sus hijos, de Patricia, de gente que estuvo muy cercana a él. Así fui reconstruyendo esas historias y vivencias de él, que además son detalles que no son tan públicos, son más del Diomedes humano que del Diomedes ídolo. Eso es de lo que más me gusta de esta novela, que se concentra más en esa faceta de Diomedes. Eso sólo se logra con un libreto basado en su testimonio y la gente que lo conoció bien, tal como se hizo.

¿Cómo ha sido grabar en La Junta, Valledupar, San Juan del Cesar, Patillal, La Peña y todos estos lugares reales que componen este universo?

Maravilloso, la gente es un hit. Te reciben en todos lados como si fuera tu casa. Te atienden divino. Es gente amable, llena de valores, principios, cosas bonitas. De verdad que es gratificante y le aporta mucho a uno en el rodaje. Allá pasa de todo y ves que el realismo mágico no es ficción. Eres testigo y te cuentan muchas historias de gente que aún está conectada con la tierra y que no se ha llenado de prejuicios y cosas para aparentar. Cualquier persona te cuenta una historia que parece salida de una novela. Ves unos personajes muy pintorescos.

¿Cómo hacer para poner esta característica a los personajes?

Es necesario estar en el entorno, llenarse de este. Por eso desde que supe que iba a hacer el casting me fui para allá porque necesitaba volver a respirar eso, para quedarme con esa sensación. El ambiente es totalmente diferente: el calor, la gente, su forma de hablar, de pensar, de actuar. No están pendientes de nada superficial, pero viven pasionalmente, visceralmente, conectados con ellos mismos y el entorno. Eso creo que nos hace falta a nosotros y que bonito es retomarlo y que sea lo más natural posible.

¿Qué tal es su relación con Orlando Liñán, el protagonista de esta producción y primerizo en la actuación?

Muy buena. Orlando se ha convertido en mi amigo, en mi confidente, en mi llave, en mi parcero. Tuvimos muy buena empatía desde el principio. Es una persona supremamente talentosa y desde antes de que se estrenara la novela sabía que le iba a ir muy bien. Verlo trabajar con tanta disciplina, responsabilidad, entrega, se siente en las escenas.

Interpretó a la mujer del Joe, ahora la de Diomedes e incluso también usted ha tenido novio artista. Es un mundo que ya conoce muy bien.

Sí, es curioso, pero la música es una sensibilidad que no es ajena a mí. Me encanta, la disfruto y la comparto. Muchos de mis amigos y familiares, son músicos, o hacen parte de este mundo, o es su hobby. Siempre han estado involucrados. Entonces cuando llegan estos personajes a mí, logro entenderlos rápidamente a ellos y a su universo. Sé cómo es la dinámica, cómo se manejan, sé que cosas pasan. Las esposas de los artistas son como el polo a tierra de sus esposos. Hay una esencia distinta entre las parejas de los cantantes y una mujer que tiene un marido que sea un abogado que trabaja de 8 de la mañana a 6 de la tarde. Pese a eso, sin importar cómo sea la mujer, siempre puedes rescatar y exaltar valores de cada una.

Ha tenido una carrera meteórica en la actuación, en estos cinco años no le ha faltado el trabajo e incluso ha protagonizado dos producciones. ¿Qué significa todo esto para usted?

Es una bendición y lo asumo con mucha responsabilidad, trabajo, estudio y entrega. Cualquier personaje que llegue a ti, debe ser asumido con cariño, respeto y con igual importancia, sin tener que ver si vas en un sólo capítulo o en toda la novela. En este caso en especial para mí es un honor integrar esta producción porque sé quién fue Diomedes Díaz y lo que representa para el folclor de nuestra tierra y la música de Colombia y otros países. El personaje lo luché con todo, con un gran compromiso y con todas las ganas del mundo. El director creo que vio y sintió eso. En cada grabación, en cada escena, trato de no defraudarlo y responderle a esa confianza.