La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que consiste en el incremento constante de la presión sanguínea en las arterias. Una persona es hipertensa si su presión es igual o mayor a 140/90 mmHg (milímetros de mercurio) en dos o más oportunidades.  

Si no sabe muy bien qué significan estas cifras, es importante entender que la primera representa la fuerza con la que se contrae el corazón, y el segundo número se refiere a la resistencia de las arterias entre latidos cardíacos. 

Aunque es una enfermedad que no presenta síntomas en el 80% de los casos, lo que le da el nombre de la “enfermedad silenciosa”, puede manifestarse con dolores de cabeza, zumbido de oídos, mareos, visión borrosa o con luces centellantes o sangrado por la nariz. 

Entre los factores de riesgo que pueden generar hipertensión arterial están los antecedentes familiares, consumo de tabaco, sedentarismo, obesidad, alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos, estrés o depresión, diabetes, consumo excesivo de sal en los alimentos y bajo consumo de frutas y verduras. 

Siga los siguientes consejos para prevenir la enfermedad y evitar sus complicaciones que pueden terminar en infarto cardíaco, la primera causa de muerte en el mundo, derrame cerebral, insuficiencia renal que lleva a la hemodiálisis, y daño ocular, que puede terminar en ceguera.  

* Mantenga un peso corporal saludable. 

* Realice actividad física al menos 30 minutos al día. 

* Reduzca el consumo de sal. 

* Reduzca el consumo de grasas de origen animal. 

* Evite el consumo de alcohol. 

* Elimine el consumo de tabaco y evite exponerse a su humo. 

* El tratamiento ayuda a controlar la presión arterial pero no cura la hipertensión. Si se abandona el tratamiento, la presión arterial volverá a aumentar por encima de 140/90 y con ello el riesgo de complicaciones cardiovasculares. 

Fuente: Ministerio de Salud y Protección Social 

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