El sarampión es una enfermedad infecciosa y muy contagiosa causada por diferentes virus, que se transmite de persona a persona a través de la saliva, ya sea por contacto o por transmisión aérea, y que se caracteriza por la aparición de manchas rojas en la piel.  

La enfermedad se presenta con otros síntomas que pueden complicarse si no se toman las precauciones necesarias; esta se puede complicar con neumonía, infecciones del oído y diarrea, que pueden llevar a la muerte, y llevar también a situaciones graves en las gestantes e incluso ser causa de aborto o de parto prematuro. 

Según el Ministerio de Salud y Protección Social, los niños menores de 5 años y adultos mayores de 30 años, menores con desnutrición y con déficit de vitamina A, personas inmunosuprimidas y mujeres embarazadas son los que presentan frecuentemente mayores complicaciones con el sarampión.  

Si evidencia los siguientes síntomas de alarma, es recomendable acudir inmediatamente a un centro médico:  

  • Fiebre alta de 38.5 grados con duración entre 4 y 7 días.
  • Secreción nasal o moqueo.
  • Tos persistente.
  • Conjuntivitis (ojos llorosos y rojos).
  • Pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.
  • Erupción o brote que inicia en la cabeza y se extiende a todo el cuerpo.
  • En otra enfermedad similar como la rubéola, además de los síntomas anteriores, también se presenta inflamación de ganglios detrás de las orejas.

El sarampión se padece generalmente durante la infancia por lo que la vacunación es muy importante en los niños, pues son ellos los más susceptibles.  

De acuerdo con la misma entidad, la enfermedad puede prevenirse con la vacuna triple viral (sarampión, rubéola, parotiditis – SRP) aplicada a los niños de un año de edad y el refuerzo a los 5 años de vida, así como a niños y niñas hasta 10 años, 11 meses y 29 días de edad.  

También se puede prevenir con la vacuna doble viral (sarampión, rubéola – SR) para niños mayores de 11 años y adultos que aún no se han vacunado o no han presentado la enfermedad. 

Para prevenir la enfermedad tenga en cuenta también estornudar o toser sobre la parte interna del brazo o usar un pañuelo desechable sobre nariz y boca, lavarse las manos con frecuencia, no automedicarse y ventilar a diario la casa y habitación, incluida la de los enfermos.  

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