Una alimentación saludable es aquella que aporta todos los nutrientes esenciales y la energía que cada persona necesita para mantenerse sana. 

Alimentarse saludablemente, además de mejorar la calidad de vida en todas las edades, ha demostrado prevenir el desarrollo de enfermedades como la obesidad, la diabetes, enfermedades cardíacas y cerebrovasculares, hipertensión arterial, osteoporosis, algunos tipos de cáncer, anemia e infecciones.  

La buena alimentación debe ir acompañada de actividad física, que le permitirá al cuerpo desarrollar habilidades motoras y reducir el riesgo de padecer enfermedades.

Las pequeñas acciones marcan la diferencia y aunque parezcan difíciles al comienzo, luego se convertirán en hábitos que le traerán muchos beneficios a su organismo.  

Lo primero que debe tener en cuenta y que recomiendan lo expertos es consumir cinco comidas al día, las tres principales (desayuno, comida y cena), más dos refrigerios entre cada una de estas.  

El refrigerio es un alimento ligero con poca grasa y con menos del 10% (160- 200 kcal) del total de calorías que se consumen en el día. Es recomendable consumirlo de 3 a 4 horas antes de la siguiente comida, y su tamaño debe ser adecuado para quitar la sensación de hambre, pero no tan grande como para que no se tenga apetito en la siguiente comida. 

Aunque crea que comer entre comidas no tiene importancia, es importante recalcar que los refrigerios tienen muchos beneficios como mantener el metabolismo activo, contribuir a sostener los niveles de glucosa y colesterol estables, disminuir la ansiedad, y ayudar a controlar el peso y la sensación de hambre para la siguiente comida.  

Aquí otras recomendaciones para llevar una vida saludable:   

  1. Modere el tamaño de las porciones. 
  2. Consuma por día 2 porciones de frutas y 3 de verduras de todo tipo y color, preferiblemente  
  3. Tome mucha agua; los expertos recomiendan tomar dos litros al día. 
  4. En el almuerzo y en la cena,se recomienda que la mitad del plato sean verduras y de postre una fruta. 
  5. Incorpore su dieta legumbres, cereales integrales, semillas y frutas secas. 
  6. Consuma carnes rojas o blancas (pollo o pescado)no más de 5 veces por semana. 
  7. Cocine sin sal. Puede reemplazarla por perejil, albahaca, tomillo o romero. Y para evitar la tentación, evite el uso del salero en la mesa. 
  8. Limite el consumo de azúcar y alcohol.

 

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