El ex Soldado 1.0, Samir Radi Ávalos, televidente que tuvo que dejar la Base Militar de Tolemaida debido a una lesión en su pierna izquierda, siempre había querido experimentar en carne propia lo que era pertenecer al Ejército Nacional, y ésta fue para él, la oportunidad perfecta para hacer su sueño realidad.

“Cuando vi que estaban haciendo las convocatorias para ser parte del programa, no lo dudé. Sabía que no iba a ser fácil, pero tuve toda la actitud para afrontar lo que tuviera que hacer hasta llegar al alojamiento. Estoy agradecido por la experiencia que viví”, cuenta el paisa.

A pesar de que estuvo pocas semanas en la competencia, para sus superiores, Radi siempre demostró ser un participante capaz de desafiar cualquier adversidad con valentía. Y aunque nunca estuvo dentro de sus planes dejar el programa, pues siempre consideró ser un soldado íntegro, su salud física le jugó una mala pasada. “Cuando llegué a presentar la prueba final, sabía que tenía mis piernas débiles, sin embargo, quise hacerla pues consideraba que no era una prueba tan difícil, como para verme afectado. Pero la vida me cambió el juego, y comencé a sentir fuertes calambres en las piernas, hasta que definitivamente sentí que no podía continuar, por eso decidí salirme, no podía atentar contra mi salud física, que es lo primordial para el Ejército”, afirma Radi.

Su salida no solo tomó por sorpresa a sus superiores quienes lamentaron que tuviera que irse en una situación ajena a su buen desempeño en Soldados 1.0, sino también a sus compañeros, con quienes ya había forjado una buena amistad en el alojamiento. “Aunque yo entré al programa cuando ya estaba avanzado, logré hacer una bonita amistad con mis lanzas, todos son grandes seres humanos, me acogieron muy bien y pienso que han tenido un excelente desempeño”, agrega.

“TODO HUBIERA PODIDO PASAR, SINO ME HUBIERA LESIONADO”: RADI

¿Qué le dejó su paso por Soldados 1.0?
Haber podido ser parte del programa, fue una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Aprendí mucho del Ejército Nacional, me deja la capacidad para tener disciplina en la vida, me siento muy orgulloso de haber portado ese uniforme. Me llevé también muchas sorpresas durante el tiempo que estuve, me di cuenta de que haría cosas que nunca creí que podía, como llevar mi mente y mi cuerpo al límite cuando ya no podía más. Me llevo mucho del pelotón, aprendí a trabajar en equipo, a tener compañerismo y lo que es ser un verdadero lanza. A Soldados 1.0 entró una persona y salió otra.

¿Creyó que llegaría tan lejos?
No, nunca. Todas las pruebas que tuve que presentar para llegar al alojamiento fueron muy duras. Tuve que enfrentarme a personas muy fuertes, desde que estaba haciendo la fila para presentarme a la primera prueba, había gente que tenía también toda la capacidad física para ganar, sin embargo, la vida quiso que yo avanzara y llegara hasta donde llegué. Todo hubiera podido pasar, si no me hubiera lesionado.

¿Qué lecciones le dejan los comandantes?
Que a pesar del régimen tan fuerte que tienen, de las órdenes, normas y la templanza con la que deben tratar a los soldados, tienen una fuerza impresionante, viven en hermandad y calidad humana y eso hace que uno quiera ser mejor cada día. Todos ellos son grandes personas, creo que todos nos hemos llevado algo de sus enseñanzas para toda la vida.

¿Cuál prueba cree que más le costó hacer?
Creo que la prueba que definió mi llegada al alojamiento fue la más difícil, pues era en agua. El peso del uniforme, sumado al cansancio físico con el que se llega es un limitante, sin embargo, uno se llena de fuerza para avanzar. Además considero que la parte más difícil de mi paso por el entrenamiento militar fue someterme a su régimen. Me costó mucho seguir órdenes y hacer todo tan estricto, pero hoy en día eso ese agradece, pues me cambió la vida. Salí admirando mucho más a nuestro Ejército Nacional.

RELATED POST