Desde que la princesa Diana murió trágicamente en un accidente de tránsito en el año 1997, miles de teorías sobre su fallecimiento surgieron, ocasionando así rumores sobre cómo era en realidad su vida dentro de la realeza.  

Según un libro publicado recientemente, revela que el mayor enemigo de la madre de Williams y Harry no era su esposo, el príncipe Carlos, quien durante el matrimonio tuvo una aventura con su exnovia. Tampoco era su suegra, la reina Isabel; si no la hermana de esta última, la condesa de Snowdon, Margaret. 

El autor británico, Craig Brown, publicó un texto titulado ‘Ninety-Nine Glimpses Of Princess Margaret’, en el que narra la vida de la hermana menor de la reina, la princesa Margaret, quien falleció en 2002 a la edad de 72 años.

Durante una entrevista con Fox News, Brown aseguró que después de todo no fue tan difícil escribir dicha historia ya que sus fuentes, entre los que resaltan amigos muy cercanos de la condesa, estuvieron dispuestos a contar cómo fue en su juventud y luego en su vejez la tía de Carlos.  

El escritor explicó que uno de los relatos en el que muchos tuvieron dispuestos a hablar, fue la tensa relación entre Margaret con la Princesa de Gales, luego de que esta ofreciera una entrevista en 1995 a la BBC asegurando que: “Éramos tres en el matrimonio, así que éramos demasiados”, en referencia a la relación extramarital que tenía su esposo con Camila Parker Bowles.

Brown dijo que Margaret, quien fue una de las primeras personas de la realeza en dar la bienvenida abiertamente a la princesa a la Casa de Windsor, creía que lo dicho por Diana era un acto de traición a la familia real. 

“Transmitir sus sentimientos al mundo sin una advertencia fue considerado un tipo de traición. Margaret fue muy implacable. Desde entonces no le habló más. Incluso, si Diana hubiera vivido por otros 30 años, no se habrían hablado jamás”, manifestó el escritor.

Craig Brown afirmó que Margaret nunca perdonó a Lady Di, ni en la muerte. El día del funeral de la princesa, otros miembros de la familia real inclinaron sus cabezas cuando su ataúd pasó, excepto Margaret.

Ella ofreció solo el más burdo de los asentimientos, casi como si estuviera protegiéndose de una mosca”, dijo Brown. “A ella tampoco le gustó que bajaran la bandera a media asta”.

Y cuando se habló de colocar una estatua fuera del palacio de Kensington de la difunta princesa, Margaret se burló de la idea. “Ella dijo: ‘No voy a tener a esa mujer fuera de la ventana de mi habitación'”, afirmó Brown.

Pero no fue solo Diana quien sintió la ira de Margaret. A la condesa también le disgustó mucho Sarah Ferguson, la duquesa de York, quien, como Diana, también enfrentó un intenso escrutinio de los medios de comunicación en torno a su matrimonio con el hijo de Elizabeth, el príncipe Andrew. 

Fuente Sistema Integrado Digital

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