Durante casi tres semanas, Lina Tejeiro estuvo en el grupo de famosos que recibían instrucción militar por parte de los representantes del Ejército Nacional, encargados de la formación de los Soldados 1.0.
Sin embargo, en el capítulo de hoy, la actriz sorprendió a los comandantes, a sus compañeros y a los televidentes tocando la campana que la deja inmediatamente fuera de la Base Militar de Tolemaida.
 
En su paso por Soldados 1.0, Lina siempre se mostró muy afectada por no poder estar en constante contacto con su familia, sus amigos y su novio, el cantante Andy Rivera. Además, para Lina era incómodo tener que cumplir las órdenes de los oficiales de entrenamiento, quienes en varias oportunidades le llamaron la atención por su actitud de rebeldía.
 
Algunos de los comentarios que Lina hizo durante su participación en el programa, denotan que la actriz no estaba dispuesta a someterse al rigor militar por mucho tiempo. “Yo soy actriz, no soy militar. Cada quien debe dedicarse a lo que es, y esto es muy duro”, dijo en alguna oportunidad.
Aunque la campana ha estado siempre disponible para que el participante que considere que ha llegado a su límite, la toque para manifestar su deseo de abandonar su proceso de preparación militar, hasta el momento, solo Lina se ha atrevido a hacer sonar el metal.
 
“Para mí lo más importante es mi felicidad, mi tranquilidad y mi comodidad. Yo llevaba varios días triste, porque me hace mucha falta mi familia. Ya demostré lo que tenía que demostrar y yo no estoy aquí para demostrarle a nadie más que a mí, de lo que soy capaz. Ya hice lo que quería y tenía que hacer, para mí este ciclo, ya terminó”, dijo Lina, momentos antes de tocar la campana.
 
Ante esta situación, el capitán José Rojas, comandante de Soldados 1.0, manifestó que “como comandante siente dolor de que un recluta toque la campana, porque uno empieza a analizarse desde muchos aspectos, uno de esos es el liderazgo, pero es un momento en el que uno no puede influir”.
Por tratarse de un retiro voluntario, la soldado 1.0, Lina Tejeiro, tuvo que abandonar de manera inmediata el alojamiento, sin despedirse de sus compañeros.
Al respecto, la teniente Vanessa Rojas, explicó que “la diferencia del soldado que se va después de realizar la Batalla de Honor, (como el caso de Beto Villa y Agmeth Escaf), es que se va por lo alto, entregándolo todo hasta el final. Cuando uno toca la campana, simplemente dice no doy más y no tiene el honor suficiente para portar este uniforme”.
 
Al finalizar, la incertidumbre y la tristeza se apoderó de los Soldados 1.0, pues a pesar del deseo de seguir adelante, muchos aún no descartan por completo la posibilidad de tocar la campana y regresar a la vida civil. Sin embargo, sin tiempo para despedidas, el resto del pelotón debió cumplir con la misión asignada para el día.

 

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