Un joven brasileño tenía la fantasía de filmarse con su novia mientras tenían sexo. Escondió la cámara con cuidado para que ella no se diera cuenta. Pero, justo cuando estaban a punto de empezar el acto, ella notó lo que estaba sucediendo y le dio una verdadera lección a su novio.

Estaban los dos acostados en la cama y la brasileña vio un punto rojo que titilaba desde el mueble al lado de la cámara. Se acercó y, al descubrir lo que estaba sucediendo, enfureció. Pero no apagó la filmadora. Al contrario, la dejó prendida para poder grabar los tirones de pelo, cachetadas y golpes que le propinó a su novio.

El joven, al borde del llanto, se mostraba arrepentido de su plan. La novia, por su parte, cobró venganza.

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