¿En serio? ¡SÍ!

La siguiente historia de la vida real llega desde Gran Bretaña. Un hombre, insatisfecho por la prostitula que “le tocó”, llamó a la policía para quejarse. El policía que le contestó la llamada, le respondió que ella no estaba cometiendo ningún delito, contrario a lo que él sí estaba haciendo porque pagar por sexo es ilegal.

Después del susto, el hombre no dio detalles sobre su identidad, pero la policía pudo detectar de quién se trataba y le enviaron una carta asegurándole que podría ir a la cárcel por hacerles perder tiempo

“Hacer que la policía pierda el tiempo es una grave ofensa y puede llevar a una pena máxima de seis meses de reclusión”, señaló la máxima autoridad en la carta.

Sin duda una curiosa historia.

 

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