No tenemos plan A, B, C o D para reemplazar a José Pékerman”, aseguró el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurún, para dar respuesta al interrogante sobre quién será el nuevo seleccionador nacional de Colombia, durante la ‘emotiva’ despedida del técnico argentino.

Enfático, contundente y seguro, Jesurún no dudó en disipar sombra alguna sobre la situación del banquillo colombiano, pero dicha declaración es un anuncio que dejaría expuesta a la FCF a la mentira o a la negligencia.

Si se determinó no continuar con José Pékerman como técnico de la Selección Colombia, ¿no sería propio de una gestión eficiente tener ya los candidatos a sustituirlo y haber iniciado las gestiones para ello?

Y si en la FCF, actuaron con celeridad y tienen perfilado y analizado al nuevo entrenador de la ‘Tricolor’ y la operación está en desarrollo y muy avanzada, ¿por qué mintió Jesurún?

Juan Carlos Osorio dejó en evidencia a los federativos colombianos; el nuevo timonel de la Selección de Paraguay fue honesto y aseveró que está esperando a Colombia, que no entendió las declaraciones del máximo mandatario de la FCF y solicitó claridad en el tema.

¿Por qué Osorio dio tal declaración si no ha conversado con directivos de la federación? Ramón Jesurún reiteró, tras el partido entre Colombia y Venezuela, que no existe ningún contacto para reemplazar al saliente orientador.

De nuevo, firme, Jesurún desmintió a Osorio y, otra vez, elocuente, el presidente sin percatarse dejó en el aire cierto aroma a inoperancia en cuanto a la búsqueda del nuevo guía que encamine a Colombia hacia Catar 2022.

Brasil continuó el proceso de Tite, Perú tendrá al eficiente Ricardo Gareca por otro periodo, Ecuador ya tiene al incansable y trabajador Hernán Darío Gómez, en Uruguay seguramente estará el maestro Óscar Washington Tabarez, Paraguay dio un salto de calidad con Juan Carlos Osorio; en realidad y con franqueza, Bolivia y Venezuela no importan y Chile tiene 6 meses de trabajo desarrollado bajo la batuta de un especialista como Reinaldo Rueda.

Solo Colombia y Argentina, ambas con cuestionables actuaciones dirigenciales, se están dando el lujo de situar sus próximos proyectos en manos de la santa improvisación y el sagrado azar.

Para el 2019 solo habrá un par de fechas FIFA en marzo y otras dos en junio, con la Copa América ya en los albores. ¿No era pertinente aprovechar la última parte del 2018 para trabajar con el nuevo técnico?

Colombia se está preparando para un fracaso más, para otro papelón; la Copa América de Brasil es el próximo reto y el problema de la falta de trabajo y de sesiones de entrenamiento para construir equipo, esta vez sería atribuible a la mentira o a la negligencia.

Fuente Antena 2

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