El cuerpo técnico y jugadores del Angostura FC, de la segunda división del fútbol venezolano, fueron asaltados la madrugada del domingo mientras se trasladaban al estado Bolívar (sur) desde Caracas, donde jugaron ayer un partido.

El gerente del equipo, Harold Sanvicente, confirmó a el hecho y explicó que el robo ocurrió en un trayecto de la carretera en el que no contaron con la escolta que regularmente acompaña a los equipos para resguardarles en uno de los países más violentos del mundo.

“Nos quitaron todo (…) zapatos, teléfonos celulares, la utilería del equipo, uniformes, cosas personales. Todo”, lamentó.

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Entre el material robado se hallaban los pasaportes de los colombianos Norman Cabrera, Deiver Parra y Teobaldo Torres, integrantes de la plantilla del Angostura, por lo que, dijo Sanvicente, “se realizará la correspondiente denuncia” ante las autoridades.

No es el primer hecho de este tipo que ocurre en Venezuela.

En agosto, el autobús del Carabobo FC, de primera división, fue impactado por una piedra cuando se trasladaba de noche después de cumplir una jornada, según detalló entonces el equipo, para hacerlos detener y robarlos, un “modus operandi” común en las carreteras venezolanas.

Días antes de ese hecho el transporte del Libertad FC, de segunda división, fue atacado a disparos cuando regresaban a Caracas tras un partido disputado en el interior del país.

Según destacó en su momento el Carabobo, el equipo viajó sin escoltas en todo el trayecto, pese a que el Estado venezolano dijo en 2016 que escoltaría las caravanas de los equipos para resguardarlas ante la inseguridad que afecta al país caribeño.

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Según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), Venezuela cerró 2017 con 26.616 asesinatos producto de la violencia generalizada.

El OVV vincula las altas cifras de violencia con el deterioro de la calidad de vida y del Estado de Derecho en Venezuela, un país de unos 30 millones de habitantes inmerso en una grave crisis política, económica y social desde hace años.

Fuente EFE

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