No la pasaron nada mal…

Terminaron los Juegos Olímpicos y los escándalos empiezan a aparecer, no solo por dopaje, sino por lo “bien” que la pasaron los atletas durante su estadía en la Villa Olímpica.

Si bien la organización del evento repartió 450.000 condones a los deportistas, entrenadores y miembros de las delegaciones participantes, nunca se imaginaron las consecuencias.

El diario O’ Globo denunció que las cañerías de la Villa Olímpica están atascadas por la cantidad de condones usados y que en lugar de ser tirados a la basura, lanzaron al inodoro.

Una situación parecida se vivió en los Juegos Panamericanos de 2007 que también se disputaron en Río de Janeiro, cuando el edificio de la delegación de Argentina se quedó sin agua por la misma causa.

 

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